Es definitivo. Nuestro honorable Pujol, después de cabalgar millas y millas agarrado agónicamente a las riendas del caballo, se ha caído del jaco y ha visto la poderosa luz del independentismo desacomplejado (¡por fin!). Tras esta violenta y no menos previsible caída, Pujol ha reflexionado unos segundos y, con el pelazo ya suelto, ha dicho que si se finiquita la inmersión lingüísitica estaremos ante un casus belli.
Jolín, qué nervios. Ya estoy viendo al honorable Jordi, como un pequeño Churchill, convocando a la nación para la larga batalla de sangre, sudor y lágrimas que nos espera. El problema es que el único ejército que existe en Cataluña va por la vida desarmado, y, claro, así es muy difícil luchar contra ese ejército español, que se nutre de sudacas, sargentos chusqueros y cabras legionarias, pero que puede presentar una estrategia militar algo más agresiva que el melifluo tiki-taka.
Las palabrotas más salvajes. Su tartamudeo. El viaje a Mallorca. El chándal. Sus amigos, tan extraños. Deportes Brasil. Ese tiempo muerto en Gelida: "váis a perder la liga, haced lo que queráis". El viaje a Cuenca. El campeonato de España en La Palma. Su enfado con José María. Los coches. Las zapatillas Simod. El bigote y su barriga. "Francisco, Fernando, Pedro y Carlos". Y, claro, Rafa de portero. Per Nadal, esport i Barça. La comida en El Ciervo por haber ganado a la Peña Barcelonista Gol 3000. Ricardo Arenys. Marc, Jordi, Ívan y Rául. El Chiqui. Dani, Xevi y David Romero. El primer partido: perdimos 14-0 contra la Renfe. Sus misteriosas desapariciones. Brasil. Convocarnos a entreno y no aparcer. El Autocorb de los viernes. Partidos en La Fargueta (el Oliva!). Partidos contra San Andrés, Vetalba, Santa Coloma y Los Tropezones. Tangana en Golo-Golo. Ganar el torneo de fútbol 11. Ganar la Liga. Fátima. Las promesas incumplidas. Las promesas que cumplió. Los mejores años de nuestra vida.
Hay una ley que prohibe las corridas de toros en Cataluña. Me parece bien. No tengo argumentos sólidos para justificar la prohibición, es casi una cuestión estética. No recurriré a los tópicos que usan los antitaurinos, pues sus justificaciones son bastante endebles. Tampoco me convencen las excusas de los taurinos, que suelen a apelar a la tradición o, lo que es peor, a la libertad. Generalmente, los dos bandos utilizan argumentos que decaen por sí mismos.
El asunto, en verdad, no me preocupa demasiado. No me gustan las corridas pero tampoco me molestan especialmente. Más bien me traen sin cuidado. Pero claro, A. me envía la Ley de la prohibición, y uno, sin querer, se la lee y se topa con su preámbulo asombroso (lo del legislador catalán y los preámbulos ya es vicio):
" (...) Todos estos antecedentes trazan un camino que muestra los cambios en la relación entre los humanos y los demás animales hacia una visión fundamentada, entre otros motivos, en evidencias científicas, como la proximidad genética entre especies, o el hecho de que, al fin y al cabo, todos los animales somos el resultado de procesos evolutivos paralelos. El toro («Bos taurus») es un animal mamífero con un sistema nervioso muy próximo al de la especie humana, lo que significa que los humanos compartimos muchos aspectos de su sistema neurológico y emotivo.
La consideración del toro como un ser vivo capaz de sufrir ha arraigado en el sentimiento de la sociedad catalana (...)".
Etcétera.
Esta retórica lamentable tiene como único fin demostrar que la prohibición se basa en motivos puramente humanísticos, por decirlo de alguna manera. Vamos, que no se vaya a creer nadie que en Cataluña prohibimos las corridas porque pueden tener alguna connotación española. Pero aquí nos conocemos todos, y un poco más adelante, en el propio decreto encontramos este mojón:
"Quedan excluidas de estas prohibiciones las fiestas con toros sin muerte del animal (correbous) en las fechas y localidades donde tradicionalmente se celebran. En estos casos, está prohibido inferir daño a los animales."
Es tan fácil desmontar la contradicción nacionalista que se han visto obligados a añadir la coletilla exculpatoria: en los correbous "está prohibido inferir daño a los animales".
No voy a añadir casi nada más. Me intriga saber, no obstante, cómo se lo van a montar, por ejemplo, en Ulldecona:
II
A. también me pasa el decreto que obliga a los profesores universitarios a acreditar un nivel mínino de catalán para poder impartir clase en las universidades catalanas. El meollo del asunto está en el artículo 4 (que no traduzco):
"El nivell mínim de coneixement lingüístic exigible a les universitats públiques ia les universitats privades, tant en l’expressió oral com escrita, serà el que assegurila competència del professorat per participar amb adequació i correcció a les situacionscomunicatives que requereixen les tasques acadèmiques, de manera quequedin garantits els drets lingüístics dels estudiants."
Montilla y nuestro conseller Huguet, con ese tonillo nervioso tan característico, se han apresurado a negar que el decreto tenga efectos disuasorios. No se lo creen ni ellos. Esta normativa tiene como único fin la disuasión, que los profesores univesitarios catalanes no tengan verdadera competencia, pues son unos mediocres de manual. Todo funciona así en Cataluña, donde tenemos los peores jueces de España, la peor educación de Europa y, en breve, la peor universidad del mundo.
Es el mecanismo nacionalista, creador y beneficiario de una miserable casta de gentuza analfabeta.
Los sabios
III Después de lo anterior, temía haberme convertido en un españolista. Creo que de momento puedo respirar tranquilo, aunque sólo sea por lo que dice el profesor Ovejero:
"Cuando alguien me espeta: «Usted es españolista», le digo: oiga, yo no estoy defendiendo en Cataluña que la enseñanza sea exclusivamente en castellano —que sería la traducción—; yo no estoy defendiendo que la Administración me trate sólo en castellano —que sería la traducción—; y no defiendo que recuperemos las colonias —que sería lo equivalente a los «paisos catalans»—".
Qué mal nos caía Fignon, cómo lo odiábamos. Y lo que nos reímos en el 89, cuando perdió el Tour por ocho segundos: preferimos al cretino yankee antes que al gabacho maleducado.
Pero nos equivocábamos. Fignon era el bueno: chulo, rebelde y con clase, como acostumbran a ser los héroes.
Hace ya quince años que Induráin ganó su quinto Tour de Francia. Como dijo Javier García Sánchez, España nunca entendió a Indurain, un tipo que, en cierto modo, nos enseño a ser más adultos.
Décimo aniversario del Primavera Sound. Gracias a B. (que trabaja con J.M.), nos invitan el miércoles a una fiesta-concierto en el Castillo de Montjuïc. Fideuá, canapés, copas, pijos, modernillos y Los Planetas.
El jueves empieza, más o menos oficialmente, el festival. Llegamos a última hora de la tarde. El Fòrum está lleno y la gente empieza a animarse. Pasa un grupo de inglesas muy borrachas. La noche está fría e inquieta. Después de la intrascendente actuación de The XX, Tortoise, bajo una lluvia fina, dan una nueva lección: intensos, abstractos e hipnóticos. En Pavement, y casi sin querer, nos ponemos en primera fila. Un concierto sensacional. Ya he amortizado la entrada.
Viernes. He dormido poco. Hoy hay más gente y más borracha. Cenamos un trozo de pizza y un schawarma. Durante la actuación de Condo Fucks, I. detecta entre el publico a Jota, y salta como un gato a hacerse una foto con él. La novia de Jota es bastante mona. Wilco empiezan con un sonido renqueante pero acaban el concierto de forma majestuosa. He leído por ahí que son el mejor grupo de rock del mundo, creo que es verdad. El plato fuerte del festival son Pixies. Los más jóvenes se pelean por la primera fila. M. y yo nos quedamos a quince metros del escenario, que tampoco está mal. Lo tocan todo y bien. El público, que en general va muy pasado, se abraza y se besa. Después del concierto alargamos un poco la noche. M. se enfada porque de vuelta a casa no paramos en el McAuto.
Entre el cansancio acumulado y un cartel poco atractivo, el sábado se nos hace cuesta arriba. Entramos en el Auditori para ver la recreación de La Leyenda del Tiempo, el disco de Camarón. El espectáculo, con bailaoras y tal, está bien, pero me quedo traspuesto. Un gitano intenta entrar en el baño, que está ocupado:
-Joder, que ahí dentro hay un indie! – exclama, casi asustado.
Veo el final del concierto de Built to Spill, mientras los demás se dedican a los Charlatans. Nos encontramos con F., en cuyo regazo dormita una chica. La chavala, súbitamente, se levanta y vomita en una columna. Como si no hubiera pasado nada, se despide de nosotros para continuar la fiesta. B. no tiene fuerzas ni para esperar el inicio del concierto de Pet Shop Boys, y se larga a casa a las doce y media. Los demás aguantamos tres canciones. No tenemos ganas ni de emborracharnos. Esta vez sí, acabamos en el McAuto.
(Publicado originalmente en http://nickjournalarcadiano.blogspot.com)
Jota, el cantante de Los Planetas, se lo pasó muy bien durante los conciertos del festival barcelonés. Aquí se le puede ver con Desierto Polaco y un joven fan que quiso hacerse la foto con sus dos ídolos.
Lunes, 19 de abril, tengo un juicio en Málaga. Termina la vista, y siguiendo el consejo de AS, el ausente, me dirijo al centro de la ciudad. Se celebra el Festival de Cine Español, así que ha de haber movida. El día está espléndido.
En la calle Larios han extendido una alfombra roja, patrocinada por Cruzcampo. No hay mucha gente: los jubilados habituales, dos turistas, cuatro estatuas humanas, algún vendedor de lotería y un reportero de Caiga Quien Caiga. Ni rastro de acordeonistas; ni rastro de famosos. Ya en la plaza Cervantes, junto a la carpa de prensa, reconozco a la hija de Rocío Dúrcal: no recuerdo su nombre, pero sí el papelón que hacía en Al salir de clase. Entrevistan también, para la tele, a un señor gordo y calvo con pinta de director de películas de Nadiuska. ¿Quién será?
- Los vips hasta la tarde no pisan la alfombra roja. Hoy tenemos a..., deja que mire..., Jordi Vílches –le dice una señora con acreditación a otra señora con bolso.
Me acerco a la estatua de Picasso, en la plaza de la Merced. Le doy una collejita, para cumplir con un extraño ritual. Picasso sí que es famoso, y vip.
En el hotel AC Málaga Palacio, un grupo de quinceañeras ociosas esperan la salida de alguien muy guay. Me quedo esperando un rato, por si aparece Chiquito, pero no pasa nada.
Hace tan buen día que lo mejor es ir al paseo marítimo, a ver si me encuentro, ya, con el lujo y el esplendor propios de un festival de cine. Nueva decepción: ni yates, ni modelos en biquini, ni ná. En fin, me tomo una caña en un chiringuito de la playa, y me voy al aeropuerto. El taxista me informa de que con esto del Festival la ciudad está llena de tías buenas:
- Es que a mí follar me gusta más que levantarme tarde –dice, con esa alegría tan andaluza.
En Málaga, el único glamour estaba hoy en los juzgados, donde declaraban Cachuli (delgadísimo) y el presidente del Sevilla (bronceadísimo). Eso sí, también se anunciaba para la tarde una conferencia de Arcadi Espada sobre Aly Herscovitz. Definitivamente, Málaga es un falso Cannes.
***
(Publicado originalmente en http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/2010/04/cuatro-horas-en-malaga.html )
CRAZY IN LOVE- The Magic Numbers (original de Beyonce Knowles)
Yes! so crazy right now Most incredibly It's your girl b It's your boy young History in the makin Part 2
I look and stare so deep in your eyes I touch on you more and more every time When you leave I'm beggin you not to go Call your name two, three times in a row Such a funny thing for me to try to explain How I'm feeling and my pride is the one to blame Yeah, cause I know I don't understand Just how your love can do what no on else can
Got me lookin so crazy right now Your love's got me lookin so crazy right now (Your love) Got me lookin so crazy right now your touch's Got me lookin so crazy right now (Your touch) Got me hoping you page me right now your kiss's Got me hoping you save me right now Lookin so crazy your love's got me lookin Got me lookin so crazy your love
When I talk to my friends so quietly "Who he think he is?" Look at what you've done to me Tennis shoes don't even need to buy a new dress You ain't there, ain't nobody else to impress It's the way that you know what I thought I knew It's the beat that my heart skips when I'm with you Yeah, but I still don't understand Just how your love can do what no one else can
Got me lookin so crazy right now Your love's got me lookin so crazy right now (Your love) Got me lookin so crazy right now your touch's Got me lookin so crazy right now (Your touch) Got me hoping you page me right now your kiss's Got me hoping you save me right now Lookin so crazy your love's got me lookin Got me lookin so crazy your love
I'm warmed up now Let's go
Young hova Ya'll know when the flow is loco Young b and the r-o-c uh oh O-g, big homie The one and only Stick boney but the pockets are fat like tony
Soprano the roc handle Like van exel I shake phonies man, you can't get next to A genuine article, I do not sing tho I sling though , if anything I bling yo
Star like ringo War like a green berret You're crazy bring your whole set Jay-Z in the range Crazy and deranged They can't figure him out They're like "hey is he insane?"
Yes sir I'm cut from a different cloth My texture is the best fur, I'm chinchilla
I've been ill of the chain smokers How you think I go the name hova I've been reala' The game's over
Fall back young ever since I made you change over to platinum The game's been a wrap One
Got me looking so crazy, my baby I'm not myself lately I'm foolish, I don't do this I've been played myself Baby I don't care Cuz your love got the best of me And baby you're making a fool of me You got me sprung and I don't care who sees Cuz baby you got me so crazy
Got me lookin so crazy right now Your love's got me lookin so crazy right now (Your love) Got me lookin so crazy right now your touch's Got me lookin so crazy right now (Your touch) Got me hoping you page me right now your kiss's Got me hoping you save me right now Lookin so crazy your love's got me lookin got me lookin so crazy your love (Repeat to end)
Roger Mas- Ni una sola paraula (original de Paulina Rubio)
Està cridant ja ho sé que va a la seva el cor només escolta el teu cap. Però agon te vas? M'estàs escoltant? On és l'orgull en que havíem quedat?
La nit comença i amb ella el meu camí, et busco sola amb el meu millor vestit. Però on collons estàs? Què és el que coll passa? Què és el que queda després de tots aquests anys?
Miro aquests ulls teus que un dia em miraven, busco la boca, les mans, una abraçada. Però tu no sents res de res i et disfresses de cordialitat.
Ni una sola paraula ni gestos, ni mirades apassionades ni rastre dels petons que abans em donaves fins que sortia el sol oh oh ol. Ni una d'aquelles rialles per les que cada nit i cada un dels dies somiquen aquests ulls en els que tu ara et veus.
Com una joguina picant contra pared surto a trobar-te i em perdo perquè busco una oportunitat, un miracle, un encanteri, tornar-me guapo i tu més guapa encara. Davant d'aquests ulls que un dia em miraven poso l'esquena i duu unes quantes passes i compto una altra derrota mentre per sota em dic que mai més.
Ni una sola paraula ni gestos, ni mirades apassionades ni rastre dels petons que abans em donaves fins que sortia el sol oh oh ol. Ni una d'aquelles rialles per les que cada nit i cada un dels dies somiquen aquests ulls en els que tu ara et veus.
Això no pot ser no sóc jo tinc una nosa dins del cor per no ser de gel quan el cel em demana paciència
Ni una sola paraula ni gestos, ni mirades apassionades ni rastre dels petons que abans em donaves fins que sortia el sol oh oh ol. Ni una d'aquelles rialles per les que cada nit i cada un dels dies somiquen aquests ulls en els que tu ara et veus.
Reconozcamos que la última etapa, supuestamente flamenca, de Los Planetas nos da un poco de pereza. Y que estaríamos encantados de que en sus conciertos tocaran sólo canciones de sus tres primeros discos, con algún añadido de los dos siguientes (“Pesadilla”y “Santos”). También confieso yo que, sin invitaciones, no hubiera ido al concierto. Ahora bien, a pesar de todo, Los Planetas son únicos. De entrada, lo que hacen con sus guitarras no lo consigue ningún otro grupo, al menos en España. Y se les ha de reconocer que no son acomodaticios: en lugar de andar por ahí arrastrándose, dedicados a la nostalgia, y tocando por enésima vez “David y Claudia”, prefieren emprender otro camino, más áspero y arriesgado con el que, además, no creo que ganen seguidores.
El concierto era en el Palau de la Música y como parte del festival de flamenco, lo que no impidió que J y compañía levantaran su muro de sonido sin contemplaciones. Y sin concesiones: todas las canciones del concierto fueron de la etapa flamenca, más dos temas de “La ley de la gravedad”, uno de “Unidad de desplazamiento” (“Santos que yo te pinte”) y otro de "Encuentros con identidades" ("Mil millones de veces"). Ni una sola pieza de los tres primeros discos. Es falso que Los Planetas se estén dedicando al flamenco, ni siquiera hacen flamenco-rock (estilo odioso); lo suyo, ahora más que nunca, es la psicodelia y el rock ácido. Durante ochenta minutos de abordaje riguroso, no hubo espacio para apartar las orejas. Tensos, orgánicos y con método, Jota sabe perfectamente dónde quiere llegar en su despliegue sónico, despliegue en el que Florent (guitarra) y Erik (batería) juegan un papel decisivo. Un concierto majestuoso, del que salí, sin embargo, con una pequeña y extraña sensación de pérdida. Supongo que la nostalgia está sobrevalorada.
Es estupenda la recopilación de artículos de Julio Camba, «Maneras de ser español» (Luca de Tena, 2006). Y lo es, principalmente, por dos razones. La primera: tratándose de Camba, muy difícil se hace que los artículos recopilados no sean excelentes (aquí lo son la mayoría). La segunda razón es que no se trata de una antología complaciente; se nos muestra a un Camba contradictorio (e, incluso, incoherente), anarquista en sus inicios, conservador en su madurez, desengañado al final.
Por otra parte, lo más importante del libro, como era de esperar, es la modernidad con la que Camba habla de la política, de los españoles, del periodismo o de la gastronomía, de principios del siglo XX. Modernidad, tanto en un sentido formal como de fondo: no hemos cambiado nada.
En el libro, entre muchas otras, hay dos piezas maestras.
En la planta baja (16 de julio de 1912) es una especie de fábula en que, generalizando sin pudor, Camba nos retrata al milímetro:
“Europa es una casa de vecindad. En la planta baja viven los alemanes. Están muy bien instalados, aunque con un mal gusto ostensible. Son unos inquilinos recientes, que no tienen grandes simpatías con nadie. Trabajan mucho y ganan dinero, pero no saben vivir. Comen unas porquerías infectas. Sus criados, los poloneses, hablan mal de ellos a hurtadillas. Al fondo, en un pabellón aislado, vive la familia inglesa. Gente un poco orgullosa; pero de muy buenas costumbres. (…) Unos dicen que se aburren mucho. Otros aseguran que se pasan la vida bebiendo. ¡Habladurías de patio de vecindad! Lo cierto es que esos ingleses son gente verdaderamente distinguida. Cuando por casualidad se tropiezan con alguno de los alemanes del piso bajo, lo miran con un desdén al que los alemanes no son completamente insensibles. Los franceses ocupan el principal. Es gente alegre, simpática, comunicativa. (…) -Esos franceses son muy demócratas –dice la portera. Tienen mucho dinero, pero no lo gastan al tuntún. Nunca pierden la cabeza, por locos que parezcan. Algunas veces los vecinos protestan contra la libertad de costumbres que reina en casa de los franceses. Sin embargo, todos ellos van de cuando en cuando a hacerles una visita, porque en casa de los franceses se pasa muy bien el rato. La comida es excelente. Las muchachas encantadoras. (…) En el segundo viven los italianos. Su casa es verdaderamente artística. Cuadros y estatuas en todos los rincones. Se ve que esa gente ha tenido un pasado magnífico. Actualmente no les va muy bien. Se pasan el día cantando romanzas al piano, con lo que molestan mucho a la vecindad. (…) Los españoles estamos en el desván. Vivimos entre telarañas y trastos viejos. Todos los días decimos que vamos a renovar el piso; pero no lo hacemos nunca. Nos levantamos muy tarde y tenemos una fama de vagos perfectamente justificada. Cuando alguno de nosotros va de visita al principal, o a la planta baja, o al pabellón de la familia inglesa, entra con un aire de gran señor, como si la gente que nos recibe no supiera que nuestra casa es un desván. Luego vuelve uno al desván y lo encuentra triste. A veces quiere uno ponerse a barrer las telarañas; pero los otros protestan. No tenemos una gorda. Nos morimos de hambre. -¿Por qué no trabajan ustedes? –nos preguntan los otros vecinos. Como si la gente de nuestra alcurnia pudiera ponerse a trabajar. ¿Por quién no habrán tomado? (…) Los inquilinos del desván somos unos hidalgos que no envidiamos a nadie.”
En el tiempo en que Camba es corresponsal en Barcelona, escribe un artículo (La tragedia del catalán, 24 de julio de 1917) que genera una polémica que ahora nos es muy familiar:
“A todos los españoles suele indignarnos mucho el que los catalanes hablen catalán. Hay algo, sin embargo, que nos indigna más, y es el que hablen castellano. Pasamos el acento gallego, pasamos la sintaxis vascongada, lo pasamos todo, pero este dejo especial de los catalanes lo tomamos casi como una ofensa. No concebimos que pueda decirse nada espiritual con acento catalán, nada amable ni nada galante. El catalán, por razón de su acento, está incapacitado para la mayoría de las cosas en cuanto sale de Cataluña. (…) Y lo terrible es que el catalán no logra nunca abandonar su acento. El acento es más fuerte que el hombre. (…) El catalán, como idioma, no estaría tan desarrollado si los castellanos hubieran tenido alguna tolerancia con el acento de los catalanes. No la han tenido y los catalanes hablarán más catalán de día en día. Es más: si el catalán, como el andaluz, sólo fuese un acento, si no hubiese un vocabulario catalán y una sintaxis catalana, los catalanes tendrían que inventarlos. De otro modo, su vida sería muy triste, porque el acento catalán les incapacitaría para hablar de toros, para ir de juerga, para decir chistes y para otras cosas que les gustan mucho.”
Después de este artículo, Camba recibe una lluvia de insultos de la parte catalana. Esta es su respuesta:
“Que me llamen perro, que me llamen gato, que me llamen mirlo; pero no que me llamen hiena ni chacal. Estos son insultos para tiranos y no para corresponsales de la Prensa madrileña. Yo no tengo categoría de hiena ni de chacal. Lo confieso modestamente y, acaso con cierta tristeza.(…) Hay algo de tartarinesco en esto de atribuirle una intención de hiena a la menor broma que se haga sobre Cataluña. En el fondo los catalanes saben muy bien que yo no soy hiena ni chacal, y si me dirigen epítetos tan formidables, no es para darme importancia a mí, sino para dársela a ellos mismos. Al senyor Esteve, allá en su fábrica de Tarrasa o aquí, en su tienda de Barcelona, entre las trencillas y los crudillos y los medapolanes, le halaga mucho el imaginarse a sí propio rodeado de fieras amenazadoras y terribles…” (Cataluña y el humorismo o una cuestión de incompatibilidad, 6 de agosto de 1917).
Camba tampoco se corta con los vascos (“yo he creído en el vascuence hasta que lo he oído hablar”) ni con los gallegos (“el gallego se va deshaciendo en el castellano, y ésta es su obra: la de enriquecer el idioma común con buena cantidad de expresiones pintorescas y de giros nuevos”). Bien, a veces se pasa, pero su análisis de los nacionalismos es impecable:
“El regionalismo tiene en todas partes un defecto fundamental, que ya le señaló Baroja al regionalismo catalán: el de substituir con un problema casero los grandes problemas de nuestro siglo” (La cursilería del regionalismo, 22 de junio de 2008).
“Una nación se hace lo mismo que cualquier otra cosa. Es cuestión de quince años y un millón de pesetas” (La verdadera nacionalidad, 1 de julio de 1918).
Como se ve, los españoles seguimos siendo una panda de vagos, los catalanes, unos insufribles llorones, y Camba, un articulista portentoso.
Acabo y les dejo con un párrafo tremendo:
“Ya se sabe que no son los electores quienes eligen a los candidatos, sino los candidatos quienes eligen a los electores. Después de todo, acaso deba ser así, puesto que no son los electores quienes necesitan a los candidatos, sino al contrario: los candidatos necesitan a los electores para ser diputados” (El sufragio universal, 23 de mayo de 1907).